Todos encontramos natural acudir al médico cuando enfermamos o nos rompemos una pierna, incluso procuramos llevar una dieta equilibrada y tener hábitos saludables para evitar problemas en el futuro.
Sin embargo, a pesar de que repercute en nuestro estado físico, apenas prestamos atención a nuestro estado emocional; y nos cuesta trabajo pedir ayuda cuando sentimos malestar, ya se deba éste a circunstancias puntuales o haya estado ahí siempre. Pero el sufrimiento siempre es un síntoma de que algo no va bien, y si lo desoímos, terminará afectando a nuestra salud.
Si sufre, pida ayuda.
