ATENCIÓN A PERSONAS DE LA TERCERA EDAD Y SUS FAMILIAS

La jubilación, el paso del tiempo y los problemas de salud inherentes a la tercera edad pueden provocar depresión a quien los sufre y graves problemas de convivencia en su entorno familiar, que a estas edades en un pilar fundamental.

La depresión  en esta etapa de la vida presenta síntomas diferentes: dolores para los que no se encuentra causa, gastritis, visitas médicas constantes, sentimientos de malestar… La tercera edad no tiene porque ser sinónimo de pérdida e insatisfacción, la psicogeriatría  y una atención individualizada puede suponer una mejora en la calidad de vida.

Pero nuestros mayores no siempre están receptivos a visitar a un psicoterapeuta, por ello consideramos que la atención a la familia de personas dependientes o de la tercera edad es esencial para una convivencia adecuada.